
Los números chinos: por qué el 4 asusta y el 8 se vende
El 4 que suena a muerte, el 8 que suena a fortuna: cómo la homofonía gobierna los pisos, las matrículas, los regalos y los precios en China.
La rédaction Kotoba Interactive
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El 8 de agosto de 2008, la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín empezó a las ocho horas, ocho minutos y ocho segundos de la tarde. Cuatro ochos, al segundo, ante unos cuatro mil millones de espectadores. Ningún comunicado tuvo que explicar por qué: en China todo el mundo lo había entendido.
Esta aritmética no es una creencia vaga. Se apoya en un mecanismo lingüístico preciso, la homofonía, y tiene efectos medibles sobre los precios inmobiliarios, el valor de las matrículas y el importe de los regalos de boda.
El mecanismo: 谐音, el parecido sonoro#
El chino es una lengua de sílabas cortas y tonos, en la que innumerables palabras suenan casi igual. El nombre de una cifra se parece, por tanto, a otra palabra, y ese parecido basta para cargar la cifra de sentido.
El procedimiento tiene nombre, 谐音 (xiéyīn), «sonido concordante». Estructura buena parte de la cultura china: las decoraciones de Año Nuevo muestran peces porque 鱼 (yú), el pez, suena como 余 (yú), el excedente; se desea «pescado cada año» para decir «que le sobre dinero cada año».
四 (sì), cuatro, se pronuncia casi como 死 (sǐ), morir. Solo cambia el tono, el cuarto frente al tercero. En cantonés la diferencia es aún menor: sei3 frente a sei2. Es esa proximidad, y no un simbolismo abstracto, lo que explica toda la tetrafobia china.
El mapa de las cifras#
| Cifra | Pronunciación | Suena como | Estatus |
|---|---|---|---|
| 一 | yī | 要 (yào), querer | Neutra |
| 二 | èr | Nada preciso | Ambigua, «tonto» en la jerga del norte |
| 三 | sān | 散 (sàn), dispersarse | Desfavorable en cantonés |
| 四 | sì | 死 (sǐ), morir | Muy evitada |
| 五 | wǔ | 无 (wú), sin | Neutra, a veces negativa |
| 六 | liù | 流 (liú), fluir, o 溜 (liū), suave | Favorable |
| 七 | qī | 齐 (qí), juntos | Más bien favorable |
| 八 | bā | 发 (fā), enriquecerse | La más buscada |
| 九 | jiǔ | 久 (jiǔ), duradero | Imperial, muy favorable |
El 8 debe su fortuna al cantonés tanto como al mandarín. En cantonés, baat y faat están tan cerca que la asociación con 發財 (faat coi), «hacer fortuna», se oye de inmediato. Hong Kong y Cantón exportaron ampliamente esa preferencia al resto del país.
El 9 pertenece a otro registro. Cifra impar más alta, estaba reservada al emperador: las puertas de la Ciudad Prohibida llevan nueve filas de nueve clavos, y la expresión 九五之尊 (jiǔ wǔ zhī zūn), «la dignidad del nueve y del cinco», designaba al soberano.
Lo que cambia dentro de un edificio#
En un ascensor chino, el botón 4 falta a menudo. Según el edificio, se salta directamente del 3 al 5 o se escribe 3A. Los pisos 13, 14 y 24 desaparecen también a veces: 14 se pronuncia aproximadamente como 要死 (yào sǐ), «ir a morir», y 24 como 而死 (ér sǐ).
Las consecuencias son económicas. Estudios sobre el mercado inmobiliario de varias ciudades chinas y de Hong Kong han mostrado diferencias reales de precio entre pisos idénticos situados en plantas distintas, al alza para el 8 y a la baja para el 4. Hospitales, hoteles y aparcamientos aplican las mismas evitaciones.
Una superstición que mueve precios inmobiliarios ha dejado de ser una superstición: es una variable de mercado.
Matrículas, teléfonos, precios expuestos#
Los números se venden. En China, las matrículas con cifras repetidas se asignan por sorteo o por subasta según la ciudad, y una matrícula 88888 alcanza cifras que superan el precio del coche.
El caso más citado sigue siendo el de Sichuan Airlines, que pagó en 2003 unos 2,33 millones de yuanes por el número de teléfono 8888 8888. La información, recogida entonces por las agencias internacionales, sirve desde entonces de patrón en cualquier discusión sobre el tema.
Los precios minoristas siguen la misma lógica. Un producto a 88 yuanes se vende mejor que a 85, y las promociones se ajustan de buena gana a 168 (yī lù fā, «prosperar todo el camino») o 518 (wǒ yào fā, «quiero enriquecerme»).
Tres palabras bastan para entender estos juegos de sonidos: 发 (fā, enriquecerse), 死 (sǐ, morir) y 谐音 (xiéyīn, la homofonía). ChineseSRS, nuestra aplicación de repetición espaciada, instala ese vocabulario y el chino cotidiano que lo acompaña.
Los importes que se regalan y los que no#
El importe de un sobre rojo nunca es aleatorio. Para una boda se elige un número par, símbolo de la pareja, y a ser posible rico en ochos: 888, 1888, 8888 yuanes. El 1314, que evoca 一生一世 (yīshēng yīshì), «toda una vida», se cuela con gusto en los importes de enamorados, junto al 520 (wǔ èr líng, cercano a 我爱你, «te quiero»).
Para un funeral la regla se invierte: el importe es impar y el sobre es blanco, no rojo. Una cifra 4 en cualquier suma regalada debe evitarse siempre.
Dos regalos siguen proscritos por el mismo mecanismo. Regalar un reloj de pared, 送钟 (sòng zhōng), suena exactamente como 送终 (sòng zhōng), «acompañar a alguien hasta su muerte». Regalar una pera para compartir, 分梨 (fēn lí), suena como 分离 (fēnlí), «separarse». Así que se regalan peras enteras, o ninguna.
El número 250 (èrbǎiwǔ) es un insulto corriente en chino: significa «imbécil». La explicación más citada lo vincula a una antigua unidad monetaria, el diào, cuyo medio lote valía 250 monedas, la mitad de nada. Ningún comerciante expone un precio de 250 yuanes.
Lo que no es superstición en todo esto#
Dos ideas recibidas merecen corrección. Primero, el 13 no tiene valor negativo propio en China: su ausencia en los ascensores que lo saltan se debe a la influencia occidental, no a la tradición local. Segundo, el apego al 8 no es inmemorial: se difundió masivamente a partir de los años ochenta, con la apertura económica y el papel de relevo de Hong Kong.
Por último, estas preferencias no dicen nada sobre la credulidad de quien las aplica. Un promotor que evita la cuarta planta no cree necesariamente que la cifra dé mala suerte: sabe que sus compradores pensarán en ello, y eso basta para convertirlo en un cálculo racional.
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FAQ#
¿Se evita el 4 en toda China? En la vivienda, los hospitales y la hostelería, ampliamente. En la administración, el transporte y los documentos oficiales, no: allí los números siguen su orden. La evitación es una práctica comercial más que una regla.
¿Por qué el 8 vale dinero? Porque se pronuncia como 发 (fā), primer carácter de 发财, «hacer fortuna», y esa proximidad es aún más nítida en cantonés. Las matrículas y números ricos en ochos se revenden, lo que les da un valor real.
¿El 7 trae mala suerte en China? No especialmente. El séptimo mes lunar es el de los fantasmas, lo que le da un matiz, pero la cifra en sí se lee a menudo como 齐 (qí), «juntos», y resulta favorable para una pareja.
¿Se puede regalar un reloj? Un reloj de pulsera sí, no está afectado. Es el reloj de pared, 钟 (zhōng), el que plantea problema por homofonía con 终, el final. En caso de duda, la costumbre pide que el destinatario entregue una moneda simbólica a cambio, convirtiendo el regalo en compra.
¿Retroceden estas creencias entre los jóvenes? Se desplazan más que retroceden. Los mismos mecanismos de homofonía alimentan hoy la jerga digital, donde 520 y 1314 sirven de declaración de amor y 88 de despedida.
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Imagen de portada: Mk2010 · Mk2010, via Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0


