Números de la suerte y tabúes en Asia: el 8, el 4 y los demás
Por qué el 8 da suerte y el 4 da miedo en China, Corea y Japón: homofonías, tetrafobia, pisos que faltan, matrículas y números vendidos por una fortuna.
La rédaction Kotoba
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El 8 de agosto de 2008, a las 20:08 en punto, la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín se lanzaba ante los ojos del mundo. La elección de la fecha no tenía nada de azar: cuatro veces el número 8, uno de los amuletos más poderosos de la cultura china. A la inversa, súbase a muchos ascensores de Shanghái, Seúl o Tokio y busque el botón del 4.º piso: a veces ha desaparecido, sustituido por un «3A» o una «F». Detrás de estos detalles se esconde toda una gramática cultural de los números.
En Asia Oriental, ciertas cifras atraen la fortuna, otras se evitan como la peste. No es asunto de matemáticas, sino de sonidos: en lenguas ricas en homófonos, un número puede resonar como una palabra feliz o como una amenaza. Comprender esta numerología es entrar en una manera de pensar donde el lenguaje, el destino y lo cotidiano se entrelazan.
El 8: el sonido de la prosperidad#
El número es el más apreciado del mundo chino, y la razón reside en un casi homófono: bā suena como fā (发), el primer carácter de fācái (发财), «hacer fortuna, prosperar». Poseer un 8 es rodearse de un eco de riqueza por venir.
Esta creencia no tiene nada de anecdótica: se cotiza. Números de teléfono, matrículas, direcciones y pisos plagados de 8 se venden a precio de oro. Un número de teléfono alineado de 8 ya alcanzó sumas vertiginosas en subastas en China, y los promotores inmobiliarios fijan con gusto precios terminados en 8.
En China, un número no es solo una cantidad: es un presagio que se pronuncia. Elegir las propias cifras es elegir el destino que uno se permite esperar.
El 4: la cifra que se borra#
En el otro extremo reina el 4, el gran maldito. En chino, sì (四) es el casi homófono de sǐ (死), «la muerte». El miedo al 4 tiene incluso un nombre culto: la tetrafobia. Y no se detiene en las fronteras de China.
Pues la homofonía atraviesa las lenguas sinizadas. En coreano, 四 se lee sa — como el carácter sino-coreano de la muerte (死, sa). En japonés, 四 se dice shi, idéntico a una palabra para la muerte (死, shi); los japoneses a menudo prefieren la otra lectura, yon, para evitarlo. En los tres países, el 4 arrastra un aura fúnebre.
La palabra tetrafobia viene del griego tetra («cuatro») y phobos («miedo»): el miedo al número cuatro. Es el equivalente asiático oriental de la triscaidecafobia occidental, el miedo al 13. Pero allí donde el 13 es sobre todo folclore, el 4 moldea concretamente la arquitectura y el comercio.
Consecuencia muy concreta: en innumerables hospitales, hoteles y edificios de viviendas de China, Corea, Japón, Taiwán y Hong Kong, el 4.º piso se omite. El ascensor salta del 3 al 5, o muestra «3A». Los pisos 14, 24, 34 desaparecen a veces también. Números de habitación, matrículas, modelos de productos evitan el 4 cuando lo que está en juego es sensible — un hospital no desea alojar a sus pacientes en el «piso de la muerte».
Las otras cifras del destino#
Más allá del dúo 8 y 4, cada cifra carga su simbolismo, a veces variable de un país a otro.
El 9, el ambivalente#
El es fasto en China: suena como jiǔ (久), «mucho tiempo, duradero», de ahí su asociación al emperador y a la longevidad — la Ciudad Prohibida tendría, dice la tradición, un número de estancias construido en torno al 9. Pero en Japón, el 9 se lee ku, homófono de ku (苦), «el sufrimiento, la pena». La misma cifra, bendita de un lado del estrecho, temida del otro.
El 7, entre Oriente y Occidente#
El 7 es matizado. En Japón, es más bien favorable, ligado al budismo (los cuarenta y nueve días de duelo, o siete veces siete) y a las Siete Divinidades de la fortuna. En China, su estatus es más mixto según los contextos, pero la influencia occidental del «lucky seven» ha reforzado su reputación positiva en toda la región.
Los pares y el rojo#
Más allá de las cifras aisladas, la cultura china ama los números pares, garantía de equilibrio y armonía — de ahí los regalos y las sumas ofrecidos de dos en dos, y el famoso shuāngxǐ (双喜), la «doble felicidad» de las bodas. El color rojo, por su parte, redobla la suerte: sobres rojos (hóngbāo) llenos de billetes, idealmente en montos propicios.
En 2003, una aerolínea china pagó el equivalente de varios cientos de miles de dólares por el número de teléfono 8888 8888: ocho cifras 8 seguidas. El 8 no se contenta con dar suerte — se convierte en un activo que la gente se disputa.
¿Una superstición? Más bien una lengua#
Podría barrerse todo esto como folclore. Sería perder lo esencial: estas creencias reposan sobre la estructura misma de las lenguas de Asia Oriental, donde un número limitado de sílabas engendra nubes de homófonos. El chino mandarín cuenta con relativamente pocos sonidos distintos para miles de caracteres: toda palabra evoca a otras, y los números, omnipresentes, se vuelven mensajeros.
De ahí una realidad económica tangible: los operadores telefónicos clasifican los números «fastos» en franjas tarifarias premium, los servicios de matriculación subastan las placas cargadas de 8, y los agentes inmobiliarios saben que un piso en el 4.º se venderá más barato que en el 8.º. La superstición tiene un precio de mercado.
Lee tambiénFeng shui: el arte chino de armonizar el espacio y el qiDe las cifras al feng shui, China hizo de la armonía de los sonidos, las orientaciones y las energías un arte de atraer la suerte y alejar la desgracia.
Leer los números, leer las culturas#
Se adhiera o no a estas creencias, ofrecen una lección: en Asia Oriental, hablar es convocar ecos. El 8 y el 4 no son simples supersticiones aisladas, sino las cimas visibles de una relación poética y pragmática con el lenguaje, donde cada palabra — cada número — puede traer suerte o desgracia según cómo suene.
Aprender chino, coreano o japonés es aprender a oír esas resonancias: por qué se regala 8, por qué se evita 4, por qué un mismo 9 bendice a Pekín e inquieta a Tokio. Detrás de las cifras se esconde, como siempre, una civilización que piensa en sonidos.
Preguntas frecuentes#
¿Por qué el número 8 da suerte en China? Porque bā (八, ocho) suena como fā (发), «hacer fortuna, prosperar». El 8 se asocia a la riqueza por venir, lo que hace que los números, placas y direcciones con 8 sean muy buscados y caros.
¿Por qué se evita el número 4 en Asia? Porque en chino (sì), coreano (sa) y japonés (shi), el 4 es casi homófono de la palabra «muerte» (死). Esta tetrafobia lleva a omitir el 4.º piso en muchos edificios.
¿Qué es la tetrafobia? Es el miedo al número 4, muy extendido en Asia Oriental por su homofonía con «la muerte». Se traduce en la ausencia del 4.º piso en los ascensores y en la evitación del 4 en los números.
¿Es el número 9 de la suerte en Asia? Depende del país: en China, el 9 (jiǔ) evoca la duración y la longevidad, por tanto la suerte; en Japón, se lee ku, homófono de «sufrimiento», y se evita más bien.
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