Shakespeare: cómo un dramaturgo moldeó el inglés
La huella de Shakespeare en la lengua inglesa: palabras y expresiones que popularizó, el First Folio de 1623, el pentámetro yámbico y la parte de mito a matizar.
La rédaction Kotoba
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¿Alguna vez has tenido un corazón de oro (heart of gold), enviado a alguien a una búsqueda inútil (wild-goose chase) o te has visto en un aprieto (in a pickle)? En inglés, decenas de giros de este tipo — break the ice, all's well that ends well, the green-eyed monster, in a pickle — salen todos de la misma pluma. La de un hijo de guantero de provincias que se convirtió, cuatro siglos después de su muerte, en el autor más representado y más citado del planeta: William Shakespeare.
La influencia de Shakespeare en la lengua inglesa es tan profunda que acabó por mitificarse. Se le atribuye la invención de miles de palabras y expresiones; la realidad es más matizada, pero no menos fascinante. Comprender a Shakespeare es comprender cómo un solo escritor pudo marcar duraderamente el idioma hablado hoy por más de mil quinientos millones de personas.
El hombre de Stratford#
William Shakespeare nace en 1564 en Stratford-upon-Avon, en una familia modesta, y muere en la misma ciudad en 1616. Entre ambas fechas, una carrera londinense fulgurante: actor, accionista de una compañía, y sobre todo dramaturgo de una fecundidad prodigiosa, autor de unas treinta y siete obras y ciento cincuenta y cuatro sonetos.
Su teatro abarca todos los géneros: tragedias (Hamlet, Macbeth, Otelo, El rey Lear), comedias (El sueño de una noche de verano, Mucho ruido y pocas nueces), dramas históricos y romances. Escribía para un público popular, en el hervor del teatro isabelino, en una época en que el inglés mismo estaba en plena expansión y en plena inestabilidad.
Shakespeare escribía para espectadores de pie en el barro, no para los manuales escolares. Quizá sea por eso que su lengua, viva e inventiva, se pegó tan bien a la boca de todo un pueblo.
El Globe y el teatro isabelino#
La escena de Shakespeare es, en particular, el Globe, el teatro redondo al aire libre de Londres donde su compañía actuaba. Allí, varios miles de espectadores de toda condición — de los nobles a los groundlings de pie en el foso — asistían a las representaciones a plena luz del día, sin decorado elaborado. Todo reposaba sobre el texto y la actuación.
Esta limitación explica en parte la riqueza de la lengua shakespeariana: a falta de decorados, son las palabras las que pintan la tempestad, la noche, el campo de batalla. El dramaturgo debía decirlo todo, evocarlo todo mediante el verbo, lo que lo empujó a una virtuosidad verbal rara y a una explotación intensa de los recursos del inglés.
La parte de verdad: un moldeador de lengua#
¿Qué debe realmente el inglés a Shakespeare? Muchísimo, a condición de plantear bien los términos. Shakespeare popularizó, fijó y difundió un número considerable de palabras y expresiones, muchas de las cuales hoy nos parecen banales. Los diccionarios, empezando por el Oxford English Dictionary, registran cientos de términos cuya primera atestación escrita conocida proviene de sus obras.
Manejaba el inglés con una libertad creadora: transformaba sustantivos en verbos, juntaba palabras para forjar otras nuevas, jugaba con los prefijos y los sufijos. Expresiones como break the ice («romper el hielo»), wild-goose chase (una búsqueda vana), heart of gold («corazón de oro») o in a pickle («en un aprieto») deben a sus obras parte de su fortuna.
La mayor fuente única de citas del Oxford English Dictionary es… Shakespeare, por delante de cualquier otro autor. Sus obras figuran allí decenas de miles de veces como ilustraciones de uso — prueba de la huella que dejó en el vocabulario inglés.
La parte de mito: lo que hay que matizar#
Pero cuidado con el mito. Se lee a menudo que Shakespeare habría «inventado» él solo mil setecientas palabras, o incluso más. Los lingüistas invitan a la prudencia: «primera atestación escrita» no significa «invención». Muchas de esas palabras circulaban ya oralmente o en textos perdidos; Shakespeare es simplemente el primero cuyo rastro escrito nos ha llegado, porque su obra, ella sí, sobrevivió.
Dicho de otro modo, Shakespeare es menos un inventor solitario que un formidable revelador y amplificador del inglés de su tiempo. Su verdadera fuerza fue captar la lengua viva, llevarla a su máximo de expresividad y transmitirla a la posteridad gracias al inmenso prestigio de su teatro.
El término coinage (de to coin, «acuñar una moneda») designa en inglés la creación de una palabra nueva. Se habla de los Shakespearean coinages, las «acuñaciones» shakespearianas. Pero acuñar una moneda es también volver a poner en circulación un metal ya existente: la imagen expresa bien la ambigüedad entre inventar y popularizar.
El First Folio: salvar la obra#
Si leemos a Shakespeare hoy, es en gran parte gracias a un libro: el First Folio, primera edición colectiva de sus obras, publicada en 1623, siete años después de su muerte, por dos de sus antiguos compañeros de compañía. Sin ese volumen, la mitad de sus obras — entre ellas Macbeth y La tempestad — habrían podido perderse para siempre, pues nunca se habían impreso.
El First Folio fijó así y transmitió un tesoro lingüístico, ofreciendo a generaciones de lectores, escritores y lexicógrafos una fuente inagotable. Es por ese libro que la lengua de Shakespeare pudo irrigar duraderamente el inglés escrito.
Lee también¿Por qué el inglés se convirtió en la lengua mundial?Si el inglés se convirtió en la lengua mundial, su prestigio literario — Shakespeare a la cabeza — contribuyó, tanto como la historia y la economía, a su irradiación.
Shakespeare hoy: una presencia viva#
Cuatro siglos después, Shakespeare no tiene nada de reliquia. Sus obras se representan por todo el mundo, traducidas a todas las lenguas, adaptadas al cine, transpuestas a todos los contextos — del Rey Lear japonés de Akira Kurosawa a las comedias musicales y a las series. Sus tramas y sus personajes se han convertido en un fondo común del imaginario mundial.
En la lengua de todos los días, su huella es invisible a fuerza de ser omnipresente: citar a Shakespeare sin saberlo es, para un anglófono, una experiencia cotidiana. Es la marca de los grandísimos autores: no quedarse en los libros, sino fundirse en la lengua misma.
Descubrir a Shakespeare es descubrir el inglés por su fuente más prestigiosa: ya no solo una lengua utilitaria, sino una lengua de poesía, de invención y de juego. Aprender inglés es también, sin saberlo siempre, hablar un poco la lengua de Shakespeare.
Preguntas frecuentes#
¿Inventó Shakespeare palabras inglesas? Popularizó y fijó cientos de palabras y expresiones, y sus obras aportan la primera atestación escrita de muchas de ellas. Pero «primera atestación» no quiere decir «invención»: muchas circulaban ya oralmente.
¿Cuántas obras escribió Shakespeare? Unas treinta y siete obras (tragedias, comedias, dramas históricos, romances) y ciento cincuenta y cuatro sonetos, compuestos en lo esencial entre finales del siglo XVI y principios del XVII.
¿Qué es el First Folio? Es la primera edición colectiva de las obras de Shakespeare, publicada en 1623, siete años después de su muerte. Sin ella, cerca de la mitad de sus obras, nunca impresas antes, habrían podido perderse.
¿Qué expresiones corrientes vienen de Shakespeare? Giros como break the ice, wild-goose chase, heart of gold o in a pickle deben a sus obras gran parte de su difusión en el inglés corriente.
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